La Paradoja de Elegir: ¿Por qué a veces menos es más?

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El psicólogo, Barry Schwartz, escribió un libro llamado “La Paradoja de Elegir”, que posteriormente fue explicado en una charla TED. En resumidas cuentas, el autor postula que en estas sociedades de consumo modernas, se cree que la felicidad se alcanza maximizando las alternativas de cada individuo. Sin embargo, esto no nos ha hecho ni más libres ni más felices, sino más insatisfechos.

La libertad, por sí sola, es necesaria e indispensable. “Cuantas más opciones tengamos para elegir, mejor será” reza la creencia popular. Y así llegamos a una sociedad en la cual al momento de ir a tomar un café podemos elegir entre un Latte Macchiato, Café Cortado, Americano, Mokka, Mokka White, Doblado, Espresso, Ristretto, Cappuchino, Latte, Latte Vainilla, Café Helado. O cuando cumplimos 18 años y tenemos que elegir una carrera, nos encontramos frente a un abanico que cada día parece expandirse más. No mucho tiempo atrás, las opciones se reducían a unas pocas, como por ejemplo Derecho, Economía o Medicina.

Lo que el autor resalta en su libro y en la charla TED, es que mientras más alternativas existan, menos satisfechos quedaremos con nuestras decisiones.

Constantemente llevamos a cabo decisiones: grandes y pequeñas. ¿Deberíamos disfrutar el momento? ¿O revisar qué están hablando mis amigos en el grupo de Whattsapp? Estudios señalan que por día, una persona adulta toma aproximadamente 2000 decisiones.  Y al final, estamos sumidos en una interna dilucidación que nos impide disfrutar correctamente el momento.

Esto de tener que elegir todo el tiempo tiene dos aspectos negativos: el primero, es que esto produce, paradójicamente, más parálisis que liberación. La parálisis es una consecuencia de tener demasiadas elecciones. El segundo efecto es que cuando logramos superar la parálisis y elegir, acabamos menos satisfechos con el resultado de la elección de lo que estaríamos si hubiésemos tenido menos opciones para elegir.

Es tentador pensar que podríamos haber hecho una elección diferente, y esa alternativa imaginada nos induce a lamentarnos por la decisión que tomamos. Este remordimiento le quita satisfacción a la decisión tomada. Entre más elecciones, más fácil lamentarse.

Con tantas elecciones disponibles, se crean altas expectativas que terminan excediendo ampliamente la realidad.

La gente tiene experiencias que son desagradables cuando siente que sus expectativas fueron proporcionalmente mayores a lo que obtuvo. Y esto aplica tanto a un café como a un trabajo. Por ejemplo, antes las personas entraban a una empresa y trabajaban allí hasta el retiro. Ahora el paradigma cambió: estamos un tiempo en un lugar y sentimos que perdemos la posibilidad de estar en otro lugar. Y ese sentimiento nos lleva a sentirnos desmotivados y decepcionados.

En conclusión, es bueno tener posibilidades para elegir pero tantas es negativo para nosotros y nuestro sentimiento de culpabilidad.

Para contrarrestar esto, Schwartz propone aprender a disfrutar del concepto “suficientemente bueno” y de esa manera, en vez de perder tanto tiempo valioso en la búsqueda de la quimérica “decisión perfecta”, entender que la diferencia entre la “decisión perfecta” y la “suficientemente buena”, suele ser imperceptible.

Siendo realistas, un Latte no difiere tanto de un Macchiato.

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