Inteligencia Artificial en el Headhunting

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La inteligencia artificial es una realidad que cada vez está más presente en nuestras vidas. Por ejemplo, los “News Feed” que todas las mañanas nos encontramos en las redes sociales están alimentados por algoritmos que deciden lo que potencialmente podría interesarnos. Del mismo modo, los algoritmos también pueden desde reconocer caras hasta identificar letras y realizar pruebas grafológicas. Asimismo, también hay computadoras capaces de detectar emociones humanas, incluyendo las mentiras.

Se cree que estos sistemas de inteligencia artificial tienen la capacidad de efectuar decisiones más objetivas que los humanos; sin embargo, estos softwares son cada vez más inteligentes, más complejos pero menos transparentes.

La inteligencia artificial consiste en que las máquinas vayan aprendiendo a partir de algoritmos y experiencias. Pero el problema, es que todavía las personas no entienden a cabalidad el proceso de aprendizaje de estos sistemas de inteligencia artificial.

Además, ¿cómo podríamos interpretar si la máquina entendió bien o mal un problema que es totalmente subjetivo?

Por ejemplo, muchas empresas intentaron implementar un sistema de reclutamiento y selección, en que básicamente, a través de algoritmos, se detectan a los empleados con mejor rendimiento dentro de la empresa para buscar posteriormente perfiles parecidos. Mucho tiempo se creyó que esta sería la solución para eliminar la subjetividad y de esa manera, darle más oportunidades a las mujeres y minorías. Sin embargo, en la práctica esto no obtuvo los resultados esperados.

¿Por qué?

Hoy los sistemas informáticos pueden inferir muchas cosas sobre nosotros, desde orientación sexual, rasgos de personalidad hasta inclinaciones políticas y con un poder predictivo de alta precisión. Por ejemplo, se comprobó que estos sistemas son perfectamente capaces de detectar a partir de datos en las redes sociales, la probabilidad de que una persona tenga depresión. En un principio, se creyó que esto serviría para asistir a dichas personas. Sin embargo, volviendo al headhunting, ¿qué pasaría si estos sistemas de contratación desecharan a candidatos con alto potencial sólo porque tienen potencialidad de depresión? ¿Qué pasaría si, asimismo, estos sistemas también desecharan a una candidata sólo porque tiene probabilidad embarazarse?

Entonces al final, los gerentes no sabrán bajo qué criterio estos sistemas de inteligencia artificial seleccionan a los candidatos. Recordemos que una probabilidad es simplemente una posibilidad de que algo ocurra. Pero también podría no ocurrir jamás.

Un sistema semejante podría llegar a ser menos sesgado que los humanos pero también, por el otro lado, podrían conllevar a un cierre del mercado del trabajo a, por ejemplo, personas con mayor potencial depresivo.

Estos software de inteligencia artificial son entrenados a partir bases de datos generadas por humanos. Por lo que al final, estos sistemas altamente inteligentes, podrían no estar haciendo más que amplificar nuestros prejuicios.

Entonces, al final, la conclusión es que, a pesar de que los humanos tienen prejuicios y cometen errores, no se pueden delegar responsabilidades morales y decisiones de reclutamiento y selección a los sistemas por más inteligentes que estos parezcan ser.

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